PAREJAS DE DOS

Normalmente cuando una pareja decide casarse suele ser ella la que más se mueve con el tema, ellos van a remolque. Son ellas las que compran las revistas, las que les muestran a ellos los lugares que le gustarían para la ceremonia o la recepción. Porque muchos hombres no se involucran en la organización de la boda?
No hace mucho he visto la película Sex and the City y aparte de una explosión de glamour neoyorquino me ha llamado la atención el tema de la boda de una pareja consolidada. El la deja plantada en el altar! Y todas pensamos: -Madre mía! Qué faena! Vale, sabemos que es ficción, pero la observación de los acontecimientos me despertó curiosidad.
Tanto en la película como muchas veces en la vida real, somos nosotras las que soñamos con casarnos y cuando llega el momento tenemos todas las ideas, sabemos lo que queremos y así se lo hacemos saber a nuestras parejas. Sabemos que la mayoría de los hombres no crece soñando con la boda perfecta, pero eso no significa nada.
La decisión básica e importante que es la de pasar el resto de la vida juntos la toma la pareja y sin embargo la mayoría de las decisiones de la organización de la boda las toman ellas.
En la película, la protagonista reconoce que perdió la cabeza con la boda, que la antepuso a su relación, que en ningún momento pensó un “nosotros” si no en un “yo”.
Reflexionemos, las bodas son cosas de dos, ellos también tienen derecho a la boda que desean y hay que escucharles.
Desde mi trabajo he visto parejas de todo tipo, algunas en las que los novios más bien dejan las decisiones con un “… lo que ella quiera”.
Otras en las que las decisiones de la boda son objeto de discrepancias y hasta alguna discusión.
Y otras que están por la labor de valorar los gustos de las dos partes y tomar las decisiones conjuntamente.

Si les preguntas a ellos qué quieren para su boda, la respuesta es, sobre todo, diversión, sencillez y comodidad.
Acertados, no?

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